A la velocidad del pensamiento: Del plátano a las estrellas

El cielo es uno de los orgullos de Canarias, así que la ciencia tenía que aprovecharlo y se empezó a soñar con las estrellas; sin embargo, en 1961, no fue sencillo lograr el Instituto Astrofísico .

ALFONSO ENRIQUE ISLAS RODRÍGUEZ

JUAN CRUZ

Los canarios sienten que el pláta­no es natural de las islas. Fue plantado aquí en el siglo XIX. Ve­nía de Vietnam y pasó por Esco­cia. Fue traído por británicos que vivían en el Sitio Litre, un paraíso inglés radicado desde 1730 en el Puerto de la Cruz. So­bre la posible instalación del te­lescopio de treinta metros que podría venir a La Palma, y la opo­sición de ecologistas, el actual di­rector del Instituto Astrofísico de Canarias (https://www.iac.es/), Rafael Rebolo, ha di­cho: «Ojalá que los canarios se sientan tan orgullosos de su cie­lo como del plátano».

Pues el cielo es ahora, como el plátano, uno de los orgullos de Canarias, y, como el plátano, nacido en otro país, exactamente en el país de las estrellas. El pre­decesor de Rebolo al frente del Astrofísico, Francisco Sánchez, que en 1961 puso la primera pie­dra de esta utopía, se halló aquí con la indiferencia y la lejanía que ahora le dan más valor a su experiencia.

Fue más fácil plantar los plátanos. Sánchez vivió en precario, y ahora ha contado en un libro (“So­ñando estrellas. Así nació y se con­solidó la astrofísica en España”) aquella experiencia que unió ciencia y penuria. Toledano de 1936, nació a la astrofísica por azar, se vino a la isla con su mu­jer, María Anselma Almeida, tam­bién científica, para poner rudi­mentos que parecían más útiles de choza que materiales para lle­gar a lo que ahora es la otra esen­cia de las islas, el cielo estrellado.

«Era un sitio como el mejor». Y se puso a competir con los cielos de Chile o de Hawai, abrió sede más cerca aun del cielo, en el Roque de los Muchachos de La Palma, y atrajo a científicos y a países y ahora lo que empezó siendo una choza de origen mili­tar es, como quiere él y quiere Rebolo, algo de lo que los cana­rios (y los españoles) «se deben sentir orgullosos».

«Canarias y Es­paña tenían que aprovechar este cielo, no sólo para hacer ciencia de primera, sino tecnología», di­ce Sánchez, sin nostalgia, con convencimiento. Fue una utopía, «y ahora es un milagro … Fui el primer catedrático autodidacta de astrofísica, y ahora nuestra gente está distribuida por todo el mundo, y gente de todo el mun­do viene aquí, desde chinos, japo­neses, peruanos, alemanes … , jo­venzuelos que se matan por ha­cer la tesis con nosotros».

Ahora. ante la posibilidad de tener otro telescopio en La Pal­ma, se revuelve la oposición eco­logista…

«No saben, y es algo de lo que hay que saber. No se puede imaginar. El telescopio no estropea el cielo, qué barbaridad. Son instrumentos pasivos: nos pone­mos a mirar, recogemos los foto­nes, los analizamos y sacamos conclusiones. No es un instrumento del que salen cosas al exte­rior. Qué ignorancia… Pero así ha pasado: para saber qué había en el Teide, la riqueza inmensa que había allá arriba, tuvo que venir Humboldt de Alemania. El cielo se ha ido descubriendo a empujo­nes. A empujones hasta el final».

Panorámica de la Vía Láctea desde el Observatorio del Teide. Crédito: Daniel López; tomada del sitio web del Instituto Astrofísico de Canarias.

El universo no se apaga nunca. …. “Ni un segundo, siempre está la luz de las estrellas». Bajo esa luz halló inspiración para sus canciones el astrofísico inglés Brian May. guitarrista del grupo Queen. En el prólogo al libro de Sánchez, May dice que aquí se despertaba cada día “veía cielos ultramarinos y respiraba un aire vigorizante y con el silencio de la naturaleza, tales vistas me pene­traban el alma, y jamás me han dejado». Eso respiraban Francis­co Sánchez y su mujer cuando, en 1961, sintieron cerca del Teide que estaban más cerca del cielo.

El País / Sábado 7 de Septiembre / 2019

https://www.planetariojalisco.com/a-la-velocidad-del-pensamiento-el-concorde/

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