A la velocidad del pensamiento: Valentina Tereshkova

El sueño de viajar y explorar el mundo se le cumplió con creces a esta mujer rusa; se convirtió en la primera cosmonauta y en 1963 orbitó la tierra 48 veces en el Vostok VI.

ALFONSO ENRIQUE ISLAS RODRÍGUEZ

Valentina Tereshkova nació en la URSS en 1937. Su familia era tan pobre que no podían pagar el pan con su subsidio gubernamental. Ella trabajó en una fábrica de neumáticos cuando era niña y luego en una fábrica textil, pero soñaba con viajar y explorar el mundo.

Cuando la carrera espacial entre Estados Unidos y la URSS comenzó, la Unión Soviética quería ser la primera en enviar una mujer al espacio.

Valentina era aficionada al paracaidismo, saltaba por diversión.

Al mismo tiempo era una miembro entusiasta de las juventudes del Partido Comunista. Todo lo anterior la hizo una candidata perfecta para ser cosmonauta.

Valentina fue entonces seleccionada para competir con otras 4 mujeres.

El ser sana, deportista y audaz fueron característica que catapultaron a Valentina al espacio.

El programa era tan secreto que sus familias ni siquiera lo sabían. El entrenamiento fue físicamente intenso, pero Valentina prevaleció y fue elegida para ser la primera mujer en el espacio.

Valentina voló en solitario al espacio en un transbordador llamado Vostok VI en 1963. Ella orbitó la Tierra 48 veces, estableciendo un nuevo record.

Las fotografías que tomó en el espacio contribuyeron grandemente a ganar comprensión de cómo es la atmósfera.

Ella tuvo un viaje lleno de baches de regreso a la Tierra. Tuvo problemas en la programación de la nave que tuvo que reparar. Mareada y desorientada, manualmente corrigió el error. En el camino de regreso a la Tierra, ella se desmayó, se despertó, se lastimó la nariz y tuvo que pararse sobre su cabeza para salir de su paracaídas.

Valentina le mostró al mundo que las mujeres son tan duras como las uñas.

Después de su vuelo, Valentina obtuvo un doctorado en ingeniería y continuó trabajando cerca del programa aereoespacial de los cosmonautas soviéticos.

Sirvió al Comité de mujeres soviéticas desde 1968 y continúa contribuyendo en la política rusa con énfasis en el trabajo para lograr la paz en el mundo.

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